¿Por qué capricho del destino me encuentro ahora aquí? ¿Qué hice para merecer la agonía de estar encerrado en este lugar? ¡Dime, oh, Dios omnipresente que nada escapa a tu parecer! ¿Qué he de hacer? Te lo ruego, ¡Ilumíname con la verdad! Me postro ante tus pies, un fiel servidor tienes ante tí, Tan sólo […]

a través de ¿La llave de qué puerta? — Divagaciones de un ensimismado